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Ya es lunes, queda una caracha para que termine la serie y no puedo decir otra cosa a parte de que tengo una pena negra.

La Corte de Apelaciones de Valparaíso ya ratificó la sentencia de primera instancia, echa por Feliú para el paco Lucho, el pobre Juan y Quiñones (Que en la vida real se llama Quijada y también fue el que soltó la sopa de los culpables).

No fue distinta a la de los pacos reales del caso: Topp Collins y Sagredo. Los van a matar, tal como lo mostraron en el primer capítulo de la serie y será infinitamente triste.



Triste porque los ricos y poderosos involucrados en el caso, que en la serie están representados por Alejandro Goic y Cristián Campos (En los roles de Gubler Díaz y Arturo Pinochet -hermano del dictador Augusto- por esos tiempos concesionario de la discoteca de la playa “Caleta  Abarca” de Viña del Mar) no serán juzgados y se saldrán con las suyas tal como en la vida real, y nadie va a decir por qué “Charlie Cox” salió libre a pesar de todas las pruebas reunidas en su contra.

Y es que decir que su papá tenía imágenes de los milicos tirando los cuerpos de los detenidos desaparecidos al mar, porque Gubler Díaz era, nada más y nada menos que el hijo del dueño de la Sudamericana de Vapores, propietaria de barcos como el Maipo y el Lebu, usados como campos de concentración y tortura luego del 11 de septiembre de 1973, en los primeros meses de la dictadura y que amenazó con que -si no soltaban a su hijo-, entregaría a organizaciones internacionales esas imágenes, todavía no se puede, ni siquiera en series nocturnas.

Como tampoco se puede decir Manuel Contreras, Álvaro Corbalán, como no se puede hacer todavía una serie de Pinocho y la bruja de Lucía Hiriart, como no se puede decir nada de Merino porque la herencia de estos personajes aún está demasiado latente, demasiado impune y con demasiada fuerza. Aunque la gente de RN o de la UDI le hayan hecho la desconocida al Tata Pinocho con la excusa de que eran muy jóvenes, o que es cierto eso de que no sabían que en el Mapocho flotaban tantos cadáveres que se llegaban a armar pequeñas represas de cuerpos. A pesar de todo, igual los asesinos y facilitadores siguen siendo impunes e influyentes.

Pero no quiero hablar de política sino de la serie que, a pesar de decir sin decir ha estado increíble y se ve en ella toda la intencionalidad de hacer una pega impecable, seria y se ha conseguido. El trabajo de Guion, a cargo de Nona Fernández, Marcelo Leonart, Simón Soto y Ximena Carrera ha sido un lujo capaz de tenernos -de lunes a jueves- pendientes de esta historia reconocible por lo que pudo ser, por lo que es y por lo que dice de nosotros como idiosincrasia.

En esta serie hemos visto actuaciones que han sido verdaderas revelaciones. Otras que han sido una reconfirmación de lo que ha sabíamos y bueno, quisiera hacer un breve reconocimiento a los actores que, a pesar de todo, tomaron el desafío de realizar esta serie  que ha significado un restablecimiento de la memoria cultural de Chile. Para eso, les dejo mis “Mejores 10” actuaciones de la serie. No sé si estarán de acuerdo conmigo, pero es mi humilde homenaje a los actores que me han dado, desde noviembre del 2013, razones para sentarme frente a la tv, acostarme temprano y retozar en cama, putear la tele, fumar demasiados cigarros y comerme las uñas.

Voy a partir con el Número 10 para darle más color a la cosa:


10.- Cristóbal Tapia Montt (Sergio O’Ryan), partió como un personaje detestable, pero con el correr de los capítulos fue adquiriendo una intensidad y un carácter maravillosos. Quizás el actor creció junto a su personaje, quién sabe, pero lo cierto es que la actuación de su tormento y la configuración de su personaje me han conmovido hasta el unto.





9.- Camila Hirane (Rosa Sepúlveda) fue un acierto. Esta chiquilla, que debutó en “Prófugos” (serie para HBO) se constituyó como una de las promesas actorales y está cumpliendo. Rosita partió en la serie sin ningún protagonismo pero ahora es el baluarte del amor y de la confianza al extremo de la tontera. Es que ha sacado los huevos de una porteña madre, esposa y pobre. Más encima, la chiquilla es tan linda que da mucha pena verla en los apremios y avatares propios de la miseria real. 


8.- Francisco Pérez-Bannen (Ramiro Opazo) es el héroe que gusta a los chilenos. Parece sacado de un policial negro por todo lo que sufre. Es incorruptible, pero sin embargo es gorrero. Es seco en lo que hace, pero públicamente vilipendiado. Está a un paso de conseguir la misión de su vida, pero se lo cagan y sin embargo sigue en su labor de hacer justicia.
Me encanta.





7.- Claudio Arredondo (Braulio Hernández) es una rata asquerosa, lo peor de la serie, el malo de los malos, y más encima es un malo penca. Es zalamero, corrupto, cobarde, jalero, las tiene todas. Por eso mismo resulta encantador, ya que no es un malo a medias tintas. No causa empatía ni da pena, entonces uno puede odiarlo sin asco y eso se agradece. Tremenda actuación.




6.- Néstor Cantillana (Juan Ramírez Hoffmann), es la víctima, la culpa, el perdón, la injusticia encarnada también en la clase, en la ignorancia y en el rol. Al principio fue un personaje lleno de contrariedades y muy complejo que no pudo sobreponerse a su suerte. En él está depositada la carga dramática de este ajusticiamiento del que prontamente serán víctimas y, a pesar de saber la historia, de que reconoció que violentó a las víctimas y todo, reconozco que ¡no quiero que lo maten!




5.- Daniel Antivilo (Pablo “Mono” Aguirre), es el amigo o el hermano que todos queremos tener. De una rudeza y fidelidad que te dicen todo el rato “conmigo no te va a pasar nada”. Es, sin duda, el cable a tierra de los O’Ryan o más bien como un pulpo amoroso que los abraza y los protege y se arriesga y está siempre ahí, donde lo necesitan. Yo quiero uno para mí.





4.- Antonia Zegers (Magdalena Villanueva), en la serie es una gran y enorme “Blanche” de este tranvía. Una maravillosa mezcla de elegancia, desidia, poder, rol histórico y amor por su marido. Su actuación me hace despreciarla brutalmente, me parece una ofensa al género y por eso la amo. Porque si soy capaz de odiarla es porque la veracidad de su trabajo y su porte natural la han vuelto una exquisitez.



3.- Julio Milostich (Francisco “el gringo” O’Ryan), es Sean Penn en Mistic River. Maravilloso. Amo ese personaje que tiene el carácter de un puerto antiguo. Es demasiado humano, lleno de errores, pero de un honor y devoción por su familia que es a prueba de dios y de balas. Ya lo habíamos visto en su personaje del “Señor de la Querencia” en donde rompe todos los paradigmas de la maldad patronal y fue una demostración actoral que daban ganas de llorar por lo buena y en esta serie ha demostrado que sigue creciendo. Para mí es uno de los personajes más entrañables.

2.- Roberto Farías (Luis Gutiérrez),  se las mandó. Aportó toda la locura, la violencia, la representación real de la clase a la que también pertenecen los pacos de calle. Le dio credibilidad a la serie, y las chuchás bien puestas y necesarias, sin la impostación del actor que las pica de choro cuando en la realidad se caga de miedo de pasar por San hablo con las Rejas a las diez de la noche. Roberto Farías nos deja también el vértigo y la conciencia de una realidad que se suele transmitir por TV, como lo menos real de todo, siendo que en realidad hay mucha más gente en Chile, cercana a esa realidad (la de consultorios, ferias, borracherías y completos) que a la de Manquehue o Vitacura. Que la gente que vive o circunda esos lugares cuicones y que hacen tele, no lo vean, no es culpa de la gente de a pie.


1.- Alejandro Goic (Carlos Alberto Cox) se ha vuelto un personaje alucinante, que ha sido capaz de retratar los excesos y la enajenación que provoca  el poder por el poder. Que resulta patético y miserable logrando despertar a ratos la empatía, pero que también da vértigo en su contingencia y locura. Chapeau para este maestro de la actuación, más aun considerando su historia personal en contraposición al personaje que acá representa. La serie se acaba, pero nos deja su frase engolada: “Rot@-de-Mierda”



Mención aparte tengo que hacer a Edinson Díaz (Quiñones), Mario Horton (Javier Montes), Pedro Vicuña (Darío), Francisca Gavilán (Romina), Daniela Ramírez (Sofía Ventura), Cristián Campos (Hernán Jerez), Edgardo Bruna (Aníbal Lastra), Jaime Vadell (Klaus Cox) y Mónica Godoy (Carmen Pereira) los que me quedaron colgando en el reconocimiento, pero me propuse que fueran 10. Espero que me entiendan.

Lo cierto es que el equipo completo fue espectacular, la producción se agradece (a pesar de los problemas que tuvieron con el canal, que en términos de programación los trataron como el hoyo, cambiándoles de día y de horario) y espero que se sigan haciendo series de este nivel sobre todo en canales de tv abierta los que han demostrado una y otra vez que las áreas dramáticas no son más que un semillero de rostros para que las casas comerciales tengan a gente “creíble” que diga que las porquerías que venden son necesarias y económicas, cuando todos sabemos que no es verdad. Producciones como esta son una buena señal de que se pueden hacer productos televisivos de gran calidad y de que hay material actoral de sobra para competir y exportar.

Yo me saco el sombrero por el equipo, me pongo el pijama y ya me meto en la cama porque es lunes y estamos en la recta final.

Finalmente, lo único que me queda por decir es que LOS AMO.





Escrito Angela Barraza

Angela Barraza Risso (1984). Escritora, editora y entrevistadora. Es encargada de prensa en la Cofederación Minera de Chile (CONFEMIN) y editora de prensa y entrevistas en Fisura.cl y LecturasCiudadanas.cl. En 2011 publicó el libro CHILE. Junto con Arturo LedeZma es creadora de los proyectos Editorial FUGA y del ciclo literario Los Desconocidos de Siempre (LDdS)
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